La obra perfecta

nada en blanco y negro

El ebanista eligió las mejores maderas para darle vida, el herrero creó del fuego potentes herrajes para reforzarla. Entre ambos presentaron una obra increíblemente hermosa salvo por un pequeño error, olvidaron insuflarle alma. Desde entonces quien la contempla le pone rostro a la nada.

Galiana

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