La princesa enamorada

 

la princesa enamorada

La princesa enamorada

Me sé un cuento con princesa y príncipes, aunque vaya por delante que muy al uso no es.

Empecemos el relato que para luego es tarde.

Nuestra princesa sabía que debía morder la manzana o pincharse el dedo con el huso de una rueca para conseguir que el príncipe la despertara con un beso de amor. Así estaba escrito, y así debía ser. Diligente se prestó a ello y, efectivamente, tras el envenenamiento, el galán llegó, la besó y se despertó.

Todo se desarrolló según lo establecido. ¿Todo?, todo no.

Nuestra princesa no se enamoró del “príncipe besador”. Estaba prendada del “príncipe del zapatito” al que había conocido en una fiesta antes de prestarse a lo del veneno.

En un alarde de decisión, y ante el asombro de todos, decidió que no iba a casarse con el “príncipe besador”. Dejó a todo el mundo descolocado, tanto que aún están buscando la manera de arreglar la situación.

Ni que decir tiene que huyó de la historia a la que no quería pertenecer y anduvo errante hasta que su amado la encontró.

El “príncipe del zapatito” no rechazó a nuestra princesa, cómo iba a hacer algo así tras conocer a una mujer que se había atrevido a hacer lo que hasta entonces nadie había hecho.

Decidió comprarle un piso en la zona más residencial de la ciudad, y dejar que ella viviera en él.

Un momento, el cuento no acaba aquí.

El “príncipe del zapatito” no se atrevió a cambiar su historia, esa en la que estaba destinado a casarse con la dueña del chapín. Dos princesas, difícil decisión. Hizo lo fácil, tener un romance clandestino del que muy poca gente se enteró.

Podríamos suponer que este cuento termina con un: “…y fueron felices”, pero no sabría yo qué decir sobre esta cuestión.

Un día le pregunté a la princesa al respecto. Por respuesta obtuve un largo silencio acompañado de una sonrisa que no pude calificar. No pronunció palabra alguna, pero en sus ojos pude adivinar que no se sentía culpable de haber cambiado el final del cuento al que pertenecía, a pesar de no ser como ella lo había soñado.

Galiana

 

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2 respuestas a La princesa enamorada

  1. bioamara dijo:

    Un relato precioso Galiana. Luchar contra lo pre-establecido, sobre todo, si la felicidad está en juego…

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