El incidente

el incidente

Me preguntas qué me ha pasado en la mano, por qué la llevo con este aparatoso vendaje. Podría mentirte contándote una historia sobre un absurdo accidente doméstico, pero creo que es el momento de revelarte una verdad que llevo escondiendo años.

Esta mañana al salir de la ducha me miré en el espejo. Vi una cabeza poblada de canas y unas arrugas que ya no oculta el maquillaje. Intenté dibujar con el carmín una sonrisa y lo más que conseguí fue un amago de la misma. Lo peor llegó cuando quise hacer desaparecer la mirada acuosa, y no encontré con qué hacerlo.

Entonces la ira se apoderó de mí. Solo yo tenía la culpa de todo aquello, yo y mi empecinamiento por vivir una vida junto a ella.

Ella, siempre es ella. ¿Por qué la elegí? Tal vez porque me prometió libertad, y a fe que la he disfrutado en todos estos años, solo que hasta el día de hoy no he sido consciente del precio que pago.

Al convertirla en el centro de todo me convertí en un ser egoísta, cruel, despiadado, incapaz de pensar en los demás, frío, calculador, distante, arrogante, presuntuoso, hipócrita, huraño, mezquino, amargado…

Me fue transformando, moldeando lentamente a su antojo. Hoy de mí no queda ni la sombra de lo que fui cuando decidí unirla a mi vida.

Podría arrepentirme, sí, pero ya es tarde, demasiado tarde. Ya no sabría vivir sin su falsa ternura, sin sentir su gélido abrazo cada día al levantarme.

Me dio tanta rabia descubrir que convertirla en el eje de mi vida ha sido un grandísimo error que golpeé con mi mano el espejo como si con ello pudiera destruirla.

El incidente de esta mañana me dejará una gran cicatriz que me recordará un momento de debilidad con mi acompañante de vida. Aunque también debo decir que la sangre manando de mi herida me hizo gritar: “Te odio, soledad, y no sabes cuánto. Desearía no haberte conocido”.

Galiana

 

 

 

 

 

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6 respuestas a El incidente

  1. Para reflexionar, sin duda alguna.

  2. Tal vez evitar mirarse en espejos, escaparates o ascensores, para observar la cotidianidad de lo que alrededor también envejece -pero que curiosamente, nos produce nostalgia en lugar de depresión..-

  3. Precioso Galiana. No esperaba ese final…
    Como dice Javier, para reflexionar.

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