El pintor y la pianista

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La clave para que comprásemos la casa en la que llevamos viviendo cerca de un mes fue la historia que nos contó el vendedor sobre ella. ¡Se parecía tanto a nosotros! Aunque el final dista mucho del que vivimos.

-En el lugar habían residido una reconocido pintor y su amante, al menos eso decían las malas lenguas que era ella. – Empezó relatando el vendedor.

-¡A saber qué relación había entre ellos!, nunca me he fiado de los chismorreos vecinales. – Le interrumpí.

Ya sabe usted como son en los sitios pequeños como éste – me contestó antes de proseguir con la historia sobre la casa – Los inquilinos nada más llegar ordenaron tirar el muro de piedra cubierto de musgo y hiedra que hay delante de la casa. El hecho fue un escándalo para los habitantes del lugar pues el ventanal de la casa, que tenía las cortinas descorridas al caer el sol, dejaba que se viera todo lo que sucedía en el gran salón durante el ocaso.

Sin ánimo de ser curiosa, ¿qué sucedía?– le pregunté.

Él se colocaba tras el caballete y plasmaba en un lienzo el ocaso del sol sobre el mar añadiendo a la composición el jardín de la casa y los árboles que enmarcan la misma.

Ella, mientras tanto, tocaba al piano piezas de Chopin y Debussy. Lo hacía ligera de ropa, con lo que más de uno paseó por la linde de la casa en cuanto sentía la música para dejar volar su imaginación y el deseo de poseer el bello cuerpo de la joven.

Cuentan que las mejores obras él las realizó cuando ella dejaba que sus dedos inventaran nuevas composiciones.

Una tarde las cortinas del ventanal no se abrieron a la hora habitual, tampoco se escuchó el sonido del piano. Días después unos operarios reconstruyeron la valla de piedra, que se cubrió de hiedra y musgo en muy poco tiempo.

-¿Y?- le pregunté, deseosa de saber cómo terminaba la historia.

Nadie sabe que sucedió, lo cierto es que la pareja desapareció tal y como llegó. Nadie ha sabido nunca jamás que sucedió con ellos. Hay quien asegura que hubo un crimen pasional, pero si busca en los periódicos locales de la época no encontrará nada al respecto, con lo que supongo que se marcharon con la música, nunca mejor dicho, y los bártulos a otra parte.

Pero ya le digo que eso pasó hace mucho tiempo, y ya solo hablan de ello los viejos del lugar.

La idea de vivir en una casa con historia nos atrajo, y compramos la vivienda. Un pintor y una compositora de música viviendo en una casa donde otros habían tenido la misma profesión que nosotros tenía su morbo, sobre todo porque nadie daba razones de qué había sucedido con los anteriores inquilinos.

La historia del vendedor era misteriosa y enigmática pero lo que de verdad nos sorprendió, una vez adquirida la vivienda, fue lo que encontramos en el salón de la casa el día de la mudanza.

Bajo unas sábanas blancas cubiertas de polvo descubrimos un piano, levanté la tapa y… ¡estaba afinado! Como si nunca hubiera dejado de utilizarse.

A su lado un caballete con una acuarela donde aparecía un cielo y un ocaso entre los árboles de un jardín. Eché de menos el mar porque recordé la historia que del vendedor. Cogí la obra y salí tras la valla de piedra buscándole.

Algo no cuadraba con lo que el vendedor nos había relatado. Desde el salón de la casa, quitando la valla, no se ve el mar porque hay un cortado del acantilado y estamos muy por encima de la playa.

Sonreí, sin moverme del lugar. Pensé en lo que le gusta a los lugareños de sitios pequeños crear leyendas sobre las gentes que van y vienen.

Miré la acuarela. Probablemente antes no me había fijado, pero la fecha bajo la firma se corresponde con el año en el que estamos. Me sorprendí mucho, pero lo que más llamó mi atención fue escuchar de fondo las notas del Claro de luna de Debussy provenientes de la casa. En ella estás tú solo desembalando cajas, y de sobra sé que no sabes tocar el piano.

Galiana

P.D. La acuarela pertenece a Javier Marcos Angulo

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10 respuestas a El pintor y la pianista

  1. enriquear dijo:

    Si algún día buscase a casa y el vendedor me cuenta esa historia, sinceramente… ¡Saldría huyendo del lugar! Se notaría mucho aquello de que este vendedor ha estudiado poco de marketing y sí de guionista, estaría en paro o en algo.

    Tengo que reconocer que me ha atrapado, has sazonado la historia con todo lo que un escritor quiere: un posible crimen pasional, música, un piano y una acuarela. Muy atrapante (si se me permite este adjetivo inventado).

    Me ha encantado también tu blog y me suscribo y te tendré enfilada esperando a los siguientes. De sobra decirte que no vendo tan bien mi blog como tu vendedor pero invitada quedas 🙂

    ¡Un fuerte saludo y nos leemos!

  2. Wescebú dijo:

    Mientras el espíritu solo toque el piano, todo irá bien 😉

  3. amparohounie dijo:

    Reblogueó esto en Amparo Houniey comentado:
    Relato de amor que pervive

  4. Bego dijo:

    Precioso. Es de agradecer tu delicadeza, el buen gusto con que tratas a tus personajes. ! Creí que iba a tener un toque a ” Los otros ” pero siempre me sorprendes.

  5. Bego dijo:

    Y, por supuesto, preciosa la acuarela de Javier Marcos Angulo que también pinta muy delicado, acaricia sus lienzos.

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